Tirosina
Antioxidantes
Ejercítate
Sueño
Dormir un mínimo de 8 horas al día ayuda a tu cerebro a descansar, organizarse y sobretodo a llenar tu cuerpo no solo de dopamina sino de lo que necesite para sentirse mejor.
Tú tienes el contro de tu vida, recuérdalo.
Podemos intentar guiarnos por un manual, controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento... pero todo es una tontería. - Paulo Coleho
Bonitas palabras de Paulo para referirse al amor, pero creo que el mensaje de esta imagen (y de por supuesto, las palabras de Coelho) es que no hay límites para el amor. Algunas veces tratamos de encasillar en el amor en ciertos parámetros, cumplir ciertas normas, hacer ciertas cosas, comportarnos de cierta manera... lo cual no resulta en nada bueno, es una tontería, así como dice la imagen.
El amor debe ser libre y expresarse de manera espontánea y sin penas, sin ataduras, sin "etiquetas". El amor es algo natural, no necesitas un plan para desarrollarlo o ponerlo en marcha (claro, nunca está de más planear una que otra sorpresa o detalle para impresionar a tu amor, pero hasta ahí es bueno lo "planeado")
Cuando empezamos a ponerle reglas y esquemas al amor, este se vuelve mas un "deber" que un querer. ¡NO caigamos en eso! deja que el amor fluya, deja que tu corazón sea el que decida y no tus prejuicios o las normas de etiqueta.
Ahora bien, en lo personal creo que si bien el amor debe ser libre, también se debe tener respeto por el mismo, tener un grado de conciencia. Es decir, no llegar a una cosa como: "matar por amor" (por irse a los extremos). O destruir una familia por excusarse en el "amor", eso tampoco está bien... o engañar a una pareja porque te "enamoraste" de otra persona.
El amor debe desarrollarse en un ambiente de verdad, confianza y respeto... si ya estos valores no se dan en tu relación actual con tu pareja, debes hablar las cosas y tratar de corregir esto, ya que sino, más problemas surgiran y lo más probable es que no sean capaces de superarlos.
Y ustedes, ¿que opinan?
Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato
En una mañana fría de enero una persona se sentó en la estación del metro de Washington DC y comenzó a tocar el violín. Este hombre, interpretó seis piezas musicales en alrededor de 45 minutos. Ya que era hora pico, aproximadamente 1.100 personas pasaron en ese lapso por la estación en su vía al trabajo.
Al transcurrir 3 minutos, un hombre de edad media se percató que un músico estaba tocando. Bajó la velocidad de su paso, se detuvo unos pocos segundos y luego apresuró el paso de nuevo para no perder el tren.
Un minuto luego de eso, el músico recibió su primera propina: un dólar de que una señora tiró en el estuche del violín para luego seguir caminando sin parar.
Un par de minutos después, una persona se apoyó en una pared para escuchar la música, pero el hombre miró su reloj y empezó a caminar de nuevo. Probablemente porque iba tarde a su trabajo.
La persona que más prestó atención fue un niño de 3 años de edad. Su madre lo estaba apurando para que caminara pero el pequeño se detuvo para apreciar la música del violinista. Sin embargo, la madre ejerció más presión sobre el niño para que continuara caminando, así que lo hizo, pero volteando la cabeza mientras se alejaba. Esta situación se repitió varias veces con otros niños. En todos los casos, los padres obligaron a los niños a seguir caminando.
En el transcurso de los 45 minutos que el músico tocó, solamente 6 personas se detuvieron por un tiempo. Unas 20 le dejaron dinero, pero siguieron caminando a paso normal. En total recaudó 32 dólares. Cuando dejó de tocar, el silencio se apoderó del lugar y nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, homenajeó ni hubo ningún tipo de reconocimiento.
Nadie sabía que el violinista era Joshua Bell, el cual es uno de los músicos más talentosos del mundo. Él acababa de tocar una de las piezas más complicadas jamás escritas, usando un violín que cuesta unos 3,5 millones de dólares.
Dos días antes de tocar en el metro, Joshua Bell tuvo un concierto en el teatro de Boston, para el cual todas las entradas se agotaron, con un costo de aproximadamente 100 dólares por asiento.
Esta historia real de Joshua Bell tocando de incognito en la estación del metro fue auspiciada por la organización del Washington Post como parte de un experimento social acerca de la percepción. Las reglas eran: en un ambiente y en un lugar común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Prestamos atención al talento en un contexto inesperado?
Una de las incógnitas que surgen al saber esto puede ser: Si no tenemos un momento para detenernos y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo, ¿cuántas cosas más estamos pasando por alto?
En nuestra infinita vida ocupada tenemos que tener algo presente siempre: apreciar las pequeñas cosas, los pequeños detalles... no siempre está mal llegar tarde por disfrutar de un buen momento, "eso" puede esperar.